miércoles, 8 de abril de 2015

El combustible de la vida es viajar

¿Qué es viajar?

Seguro, la primera respuesta que se nos viene a la mente es "ir a otro lado, un lugar diferente al que estamos acostumbrados". Sin embargo, viajar, va más allá del hecho de dirigirnos hacia otro sitio. Un auténtico viajero, un auténtico caminante, es alguien de mente abierta, de espíritu aventurero y gran positivismo.

Un viajero genuino es un novato al lugar donde va, porque su espíritu tienen sed de aprender algo nuevo, o tal vez reaprender lo que alguna vez ya hizo. Un viajero se amolda a las circunstancias, y sean estas buenas o malas, igual considera todo un aprendizaje muy útil.

Para viajar, no hace falta ir muy lejos. Una aventura magnífica se puede vivir a cuadras de nuestra casa o en nuestra ciudad. Únicamente se necesita apreciar los "pequeños" detalles que hacen de la vida algo similar a un milagro, algo excepcional. Se puede hacer un viaje solos o acompañados; y ¿qué importa? Si a fin de cuentas la aventura nos presentará muchas personas de buena onda y/o nos hará afianzar "viejos" lazos.

Y si nos animamos a viajar más lejos aún, como hasta el fin del mundo: ¿quién o qué nos puede detener? Sea como sea, si mantenemos nuestro espíritu de viajero y caminante, ¿quién puede decirnos que no podemos emprender vuelo y conquistar tierras lejanas?
El tiempo que tenemos en esta vida es irónico, porque a veces lo percibimos más rápido o más lento. Es una especie de contradicción entre lo efímero y lo infinito.

Pero ¿de qué sirve analizar tanto...?

Sería bueno que en lugar de inundar nuestros pensamientos de preconceptos e ideas absurdas, emprendamos acción y nos lancemos a conocer lo desconocido, a respirar profundo aires de libertad, a gritarle al bosque y las montañas que acabamos de danzar con el mar, a tomarle la mano a una blanca nube y por el infinito volar y volar....

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