El poeta se reprocha cuando
interpreta de manera diferente lo que perciben sus sentidos,
es como si le pusiera un toque melancólico o muy romántico a todo.
Parece algo inevitable;
el otro día fue al cine y por poco brota una lágrima en una película que se supone era de "acción",
pues una escena le ha recordado a una chica que ama, pero que está muy lejos.
¡Qué ironía!
Acaso, ¿la vida le pone al poeta como protagonista de las escenas de la vida,
que tal vez para los no poetas es algo "cursi"?
Cómo no olvidar la ocasión en la que le poeta caminaba por la calle,
sin dejar de pensar, en todo, nada ¿? ni el mismo lo sabe.
De pronto, se ha quedado absorto cuando miró a un niño con su abuela.
Se ha quedado conmovido porque para él, ahí había Amor,
para él había sinceridad en la mirada,
era un acto increíble,
mirar esa tomada de la mano entre aquellos desconocidos.
De aquí que,
un día en un camino con muchas piedras,
al lado de un puente y una cantera abandonada
el poeta se alegró mucho
cuando vio a una niña con una mochila y un uniforme de escuela.
Eso le sonaba a Malala y alguna frase de ella.
Y el poeta iluso [¿o no?] pensó que la niña seguro un día va a leer poesía.
El poeta se reprocha porque derrama muchas lágrimas más de lo usual;
se reprocha porque algunas cosas simples a él no le parecen simples;
se reprocha porque hay muchos días que se le ocurren
poemas magníficos para dedicarle a una mujer,
pero no los ha escrito
y en alguna dimensión del mar de pensamientos esos versos se han de perder.
Se reprocha porque tampoco puede ir a recitarle un poema a quien le inspira todas las palabras,
por aquella distancia muy, muy lejos en el horizonte.
Se reprocha por no comprar un tickete de avión;
por lo que piensa, ha pensado;
por la sociedad y sus cosas.
A veces nada lo calma,
solo un recuerdo,
una llamada,
una ilusión.
Corazón.
Se alegra con un viejo diario,
contemplando absorto una foto de hace tiempo,
leyendo versos que trascienden
o escuchando una canción que desde hace tiempo la repite una y otra vez;
como si alguien le hubiera dicho que la escuche,
como si eso fuera el elixir que le trae de vuelta a la vida
y le hace pensar que un día
sus palabras no tendrán que ser enviadas por cartas.
Se alegra cuando mira una vez cada cuatro meses a un amigo de hace tiempo;
se alegra a veces de repente,
como si estuviera loco,
porque la vida a él, le parece el fenómeno más flipante.
Literalmente, la vida, estar vivo, estar consciente de eso
es algo que al poeta lo deja asombrado.
Muchas preguntas, pocas respuestas:
Al poeta le da igual (a veces)
le encanta la idea de que está vivo,
y según él, va a vivir, literal_
mente.
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