miércoles, 10 de agosto de 2016

Un Viaje a Buenos Aires (III) [La Boca]

Hay que ser sincero, de todos los lugares que estaban en la "lista a visitar", el barrio de La Boca era uno de los imperdibles. Siempre me habían hablado de ese lugar, y tenía mucha intriga por conocerlo, especialmente por La Bombonera.

El día de la procesión fui en la mañana al estadio, pero no pude ingresar porque los hinchas de Boca estaban en plena celebración, y no era día de partido o campeonato, era una fecha especial para los hinchas. Algo así me imaginé antes de ir al estadio porque vi algunos buses o como llaman ellos, los "micro" llenos de gente vestida de azul y dorado, con banderas y cantando.

Me ha llamado la atención la similitud del ambiente de fiesta que se genera (como en algunas partes sudamérica si de fútbol se habla); es otro mundo, es fiesta al ritmo de bombo y trompeta.




¡Y al fin! Era el momento de conocer un poquito de La Boca.
Aquel barrio es pintoresco, podés ver las casitas pintadas multicolor.
Aquí no hay mejor palabra para describir todo con un "stunning".




...

De pronto a lo lejos, estaba "el templo", estaba el Estadio. ¿Por qué tantas palabras para ese lugar? Porque para mí ahí hay magia, hay historia, hay algo que no puede pasar desapercibido.



Estadio de Boca Juniors

La entrada al estadio costaba un precio (que no recuerdo), pero que se puede revisar en una página llamada museoboquense.com. El precio sube un poco más si a parte de una vuelta por las gradas del estadio y el museo quieres visitar los camerinos y la cancha. 

Yo lo vi así: más vale gastar en experiencias que en cosas materiales...






Ya adentro, me sentía como en un poema llamado "El Rugido del León" de Antonio Carrizo. Esa descripción de la entrada al estadio es perfecta y sublime. Es como cuando descubres algo nuevo, bonito, enigmático. Es de esos instante utópicos. 
Este lugar es histórico, es magia, sí, hay que repetirlo varias veces. Pude apreciar dónde se ubicaba siempre "la de la izquierda, por donde se esconde el sol; un gigante sin rostro pero con la vos de todos"... La tan conocida Banda de la 12, la barra de Boca Juniors; vaya que tiene fama, y por varios motivos. 


Personalmente debo decir que me agrada un montón ir a una barra, una banda, a alentar, gritar, y decirles a los tuyos en la cancha que vamos a ganar, que hay que ponerle ganas; porque eso es pasión, eso te enciende, te motiva, y motivas y vibras en un éxtasis de energía. Yo lo veo así. Ahora bien, no hay que hacerse el de "la vista gorda", o sea el indiferente ante muchas realidades que no solo se dan en Argentina, sino en toda sudamérica, incluso en donde vengo. Aquí se debe hablar de violencia, alcohol, descontrol, indiferencia (sí, suena irónico, pero sí), poder, drogas, idiosincrasia, preguntas...
Cuando fui, por ejemplo no se podía jugar un Superclásico Boca-River con las dos hinchadas, solo podía ir la hinchada local. Y recuerdo que me dijo un hincha de River de allá: "ahora si vas a la zona cercana del Monumental (el estadio de River)  con una camiseta de Boca, salís mal". 
La cuestión es que por la violencia (y más motivos relacionados) una persona "normal" que solo quiere ver un partido, y gritar también, emocionarse, (como ser humano que es), ya no lo puede hacer.

He aquí otro factor común: violencia en el fútbol. Amig@ lector@ , pregunte a alguien de sudamérica algo acerca de ese tema y es muy probable que obtenga respuestas similares. 
El tema de la barra, los barrabravas o como los dicen en Europa, los ultras, es un tema (a mi parecer) del que no se debe ser indiferente. Una barra es una muestra de nuestra sociedad; sí, en muchos aspectos. Por ej. es muestra de unión: ¿sabía que en una barra cada miembro es como un herman@?
Todos se cuidan. Es una especie de hermandad. 
También, una barra es una muestra de organización, ¿sabía que hay cánticos y melodías con bombos, trompetas, guiros, y más instrumentos? Y suenan bien, son ritmos contagiosos.
Por otro lado, ¿sabía que hay gente que se emborracha y se droga en la barra? ¿sabía que en un clásico, algunos ven al equipo rival como su enemigo antagónico y están dispuestos a agredirlos y en algunos casos incluso a... (me he quedado un rato pensando, porque es feo escribir una palabra:) matarlos?
Es interesante lo que pasa por la mente de un miembro de la barra, y luego por la "mente colectiva" de todo el grupo. Se pueden identificar patrones que permiten darse cuenta de lo que puede constituirse como causa para que se produzca un comportamiento que refleja lo más feo de la humanidad. 
Algo que me decepcionó mucho fue cuando una amiga de Boca, me ha dicho lo que pensaba del poema que mencioné de Antonio Carrizo: "eso suena muy utópico". Ahora todo está corrupto; los clubes, la barra...
No he dicho nada, eso merece un rato de silencio y reflexión. 

Son realidades duras, que no quisiera escribirlas, pero sino, ¿qué? Sería uno más que se suma a la indiferencia y hace como si no pasara nada. "No quiero ser feliz a costa de ser un idiota"*
Me quedo con algunas ideas del poema, me quedo con la idea de que el deporte une masas, despierta pasión, y refleja el amor del ser humano, el amor por un sueño, el amor por la vida, el hoy. 

En las barras y el fútbol (y cualquier deporte en general) el enemigo más grande es la indiferencia. 


A pesar de todo, ese día decidí sonreír y disfrutar de todas las historias que me contaba una guía del estadio acerca del equipo "xeneize". ¡Me ha encantado! Y más el momento que nos ha llevado al lugar donde se suele ubicar la 12, y hemos saltado como si Boca hubiera metido un gol. 
Me sorprendí al saber que Maradona tenía una suit de por vida...

El camino a los camerinos ha sido flipante, porque luego se conecta con el camino que sale a la cancha. No hay palabras para describir esos momentos. 








Al final, sostener una Copa Libertadores, mirar el sellito del escudo del equipo de mi país, y todo eso en la cancha. No puedo pedir más.
Hoy ha sido un día estupendo. 






*Voltaire 

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