Cuenta la historia de un mago que vivía en medio de ninfas, hadas, gnomos y más seres fantásticos, conocedores de dimensiones desconocidas y mundos inimaginables, a los que alguna vez alguien conoció cuando viajó a través de los sueños y el insomnio (sí, en ese estado entre la conciencia y la no conciencia).
Aquel mago no sabía de su pasado, no conocía el porqué de su estancia en ese bosque encantado, donde confluían un sinnúmero de energías, fuerzas desconocidas y misterios... El hábitat del mago era un tiempo congelado en el espacio. Cuenta el mago que tampoco tiene conciencia de lo que pasó, porque solo sabe que un día apareció en ese mundo y comprendió después la magnitud de sus poderes. Nadie le dice nada, porque algunos le temen y otros lo odian sin razón. El mago solo sabe que algo en su interior le dice que debe seguir buscando nuevos hechizos, nuevas formas de magia, que algún día le ayudarán a comprender ese porqué que está clavado como espina en su pecho (cubierto por su largo traje por cierto).
El mago ha cruzado por inmensos valles y senderos desconocidos, ha conocido a muchas criaturas bellas y misteriosas, ha luchado contra monstruos inimaginables y después de tanto ha comprendido que nunca hay que dejar de aprender para poderse defender y poder sobrevivir en ese mundo extraño y adimensionado.
Esto es solo un poco del mundo del mago, de aquel sabio, de aquel novato, de aquel joven, de aquel viejo, de aquel que difícilmente se podrá darle un adjetivo para describirlo en su totalidad... He aquí una muestra de ese mundo bohemio y fascinante de un hechicero que guarda miles de historias, poemas y recuerdos que alguna vez se perdieron en el mundo terrenal...
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