Los dos habían viajado a muchos mundos, los dos ya no eran los mismos; claro, los dos piensan diferente a como lo hacían cuando se conocieron, los dos tienen una ideología renaciente, los dos... se volvían a juntar (tal vez a entablar la conversa que el Mago no pudo terminar, tal vez porque era menester que aquellos seres mágicos se volvieran a encontrar). Sea como sea, el Mago comprendió algo que le dijo una vez una ninfa (en algún tiempo que el escritor olvidó mencionar) en relación a lo que alguna vez el Mago vivió:
"Jamás te dejéis llevar, pero fluid con la corriente. Jamás preconcibáis, pero mantened la mente positiva. Jamás penséis, pero seguid tu intuición que proviene del corazón y se maquina en el cerebro... Lo que debe ser será, lo que no, no".
Entonces el sabio hechicero se sintió bien, solo disfrutaba de la energía que fluía de él mismo, solo disfrutaba el hecho de que pudiera compartir historias fascinantes junto al hada, era uno de esos momentos inefables en los que el tiempo se desvanece y los seres mágicos se envuelven de magia pura.
Lo que sí notó el Mago, es que a pesar de que los dos viajaron a diferentes mundos, siempre se mantendrá aquella esencia ineludible a la intuición tanto del Mago como del hada, sí, aquella luz que les permite confiar y seguir fluyendo en el hoy...
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